viernes, 12 de marzo de 2010

Venganza

Se conocían desde hacia 20 años, alrededor de la edad que tenían ellos. Ella le alquilo una habitación en su piso, con una cocina y una terraza bastante interesantes. Ideal para hacer fiestas. Cuanto se habrán reído al acordarse de la reata de vecinos, con rulos y batas incluidos, que les visitaban de vez en cuando. Él venia de un circulo cerrado y empezó a conocer y a aprender. Ella empezaba a desdoblarse cual helecho. Vivieron unos momentos inolvidables allí. Mucha unidad y comprension. La resaca de los ochenta. Una gloria.

La gloria no duro tanto como cabía esperar pues apareció un tercero en discordia que acabo con él en la calle. Por motivos bastante incomprensibles se dejaron de hablar durante años. Ella fue la que claudicó. Se dejo llevar por el lado oscuro de los celos.

Los motivos se hicieron comprensibles , al fin, y ella lo dejó.

Buscó su número de teléfono y era el mismo. Al principio él no quería saber nada pero después la llamo. Desde ese día no se volvieron a separar. A él le iban bien los negocios y ella tenía un trabajo que la llenaba. Eran una especie de familia. Mucha intimidad. Él la ayudó mucho y ella a él también. Cada uno a su modo. Y en esto que pasa el tiempo y aparece un tercero para quedarse. Convulsión. Cambio. Se dejan de ver solo por la distancia. Hablan todos los días y están juntos siempre que pueden.


Ella se vuelve a separar. Él esta ahí apoyando, nunca le gustó este para ella. De repente desaparece. Un mensaje en el móvil. Así, sin más.
Se borra exactamente igual que ella hizo en otra ocasión.
Fin.

4 comentarios:

Sally dijo...

Son historias de ida y vuelta. Como la vida misma. Seguro que habrá reencuentro. Bonito texto

javcasta dijo...

"Fin" ... triste palabra, prefiero "continuará ..."
Buen relato. Deja un poso amargo, pero transmite una historia bonita.

Recordé una frase de una novela de Faulkner:

"Entre el dolor y la nada, elijo el dolor"

chose dijo...

Sally, Javi, gracias.
La vida misma esta hecha asi. Idas y venidas, encuentros y desencuentros.

Me gusto poner fin para resaltar lo abrupto que fue. En la de ella se vio venir.

Lo siento por los acentos. Cuando tenga un rato a ver si lo soluciono de una vez. Haceos cargo y acentuad por mi.

Albert dijo...

Segundas y terceras ocasiones no suelen servir más que para ratificar que lo mejor es la ruptura. Hay personas que se enredan demasiado, su vida es un puro enredo.
Saludos